Junto al Calvario, en un ascenso que cuesta cierto esfuerzo, se encuentra la Ermita de la Virgen del Río, a la que se puede acudir a venerar su imagen, y disfrutar de un paisaje maravilloso. A pie de calle se puede ver a Nuestra Madre a través de los cristales de la puerta, en un entorno muy apacible, que invita a rezar. ¡Madre, protégenos a todos!

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