Como segunda visita, propongo ir al comienzo de la calle Arco, arco anexo a la Iglesia, donde nos espera Nuestra Madre María, que lleva el Niño Jesús en brazos, y que está mirando hacia la Plaza de la Constitución.
Y, entonces, desde el corazón puede iniciarse un diálogo, como recomendaba el Santo Padre Pío: "Cuando pases por delante de una imagen de la Virgen, debes decir: «¡Te saludo María, saluda a Jesús de mi parte!»”

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